Biohacking: qué es de verdad, sin fanatismos. 10 hábitos que funcionan y 10 gastos inútiles

El biohacking promete «mejorar» el cuerpo con gadgets, suplementos y agua helada. Veamos qué es el biohacking en palabras sencillas, dónde termina la ciencia y empieza el marketing, y qué 10 hábitos aportan más que cualquier compra cara.
Un anillo para medir el sueño, cinco botes de suplementos en el desayuno, un baño de hielo, gafas contra la luz azul y una app que cuenta cada respiración. Y luego, cansancio a las cuatro de la tarde porque durmió seis horas. La verdad incómoda del biohacking es que lo más potente es gratis y lo más caro suele ser lo que menos aporta.
Biohacking: ¿qué es en palabras sencillas?
El biohacking son cambios conscientes en el estilo de vida, el entorno o el propio cuerpo en favor de la salud, el rendimiento y la longevidad, según la definición de Cleveland Clinic.
Suena futurista, pero en esa lista entran cosas muy cotidianas: una rutina de sueño estable, el entrenamiento por intervalos, la meditación, comer alimentos integrales y los dispositivos que registran el sueño y la actividad. Precisamente por esa parte «aburrida» empieza, en el fondo, todo lo que de verdad funciona.
¿El biohacking es una estafa o es ciencia?
Las dos cosas. Todo depende de a qué llamemos biohacking.
En un extremo están los hábitos con buena base científica. En el otro, el llamado biohacking «grinder»: implantes bajo la piel, experimentos caseros de edición genética, consumo de fármacos no aprobados sin supervisión médica. Cleveland Clinic califica estas prácticas sin rodeos como no respaldadas por la ciencia y sumamente peligrosas. Y en medio, un enorme mercado de suplementos que, según la clínica, no están regulados por la FDA, a menudo prometen más de lo que dan y pueden interactuar con los medicamentos.
Para separar una cosa de otra en su propio caso, en el PDF de este artículo hemos reunido una lista «mantener / quitar»: una auditoría de sus biohacks y gastos, un plan básico de 4 semanas y un registro diario, para decidir según cómo se siente y no según la publicidad.