Café con proteína: ¿un buen truco para el desayuno o un tentempié de moda en un vaso?

El café con proteína promete dos cosas a la vez: energía y saciedad, en un solo vaso y en un minuto. Veamos cuándo el café con proteína ayuda de verdad por la mañana, dónde se esconden el azúcar y la cafeína de más y cómo preparar una bebida que no le lleve a buscar un bollo una hora después.
Preguntas y respuestas
¿Se puede mezclar proteína con café?
Sí, eso es precisamente el café con proteína. Lo más sencillo es añadir el polvo al café frío o mezclar un espresso con un batido de proteína ya preparado: en el café caliente el polvo suele formar grumos. Elija una proteína con pocos ingredientes y sin siropes dulces.
¿El café con proteína es bueno?
Como sustituto de un desayuno que se saltaría, es una opción aceptable: la proteína ayuda a no sentir hambre durante más tiempo. Pero la comida completa aporta más nutrientes, y los añadidos dulces y la cafeína de más pueden anular las ventajas.
¿Se puede tomar café con proteína en lugar del desayuno?
Los nutricionistas de Cleveland Clinic lo consideran una buena alternativa a saltarse el desayuno por completo. Pero si tiene tiempo para una comida normal con proteína, verduras y cereales integrales, esa comida gana.
¿Cómo hacer café con proteína en casa? Una receta sencilla
Enfríe un espresso o un café cargado, añada un cacito de proteína o una ración de bebida proteica preparada y bátalo en una coctelera o batidora con hielo. Para dar sabor, canela o cacao sin azúcar en lugar de sirope.