Edad biológica: por qué a los 45 unos aparentan 35 y otros 55

La edad biológica no es la cifra del documento de identidad, sino cuánto «desgaste» acumula el organismo. Puede ir años por detrás de la edad cronológica, o por delante. Veamos cómo calcular la edad biológica, qué la acelera y qué hábitos ayudan de verdad a envejecer más despacio.
Dos personas nacieron el mismo año. En la reunión de antiguos alumnos, a una le echan 38 y a la otra 55. ¿Genética? En parte. Según el genetista David Sinclair, los genes determinan hasta la mitad de la velocidad a la que envejecemos. La otra mitad es lo que hacemos cada día. Y aquí empieza la verdad incómoda: la mayoría de los años «de más» los sumamos nosotros mismos.
¿Qué es la edad biológica?
La edad biológica es una estimación de cuánto se han desgastado las células, los tejidos y los órganos, a diferencia de la edad cronológica, es decir, el número de años vividos, según Cleveland Clinic. Puede ser menor o mayor que la de su documento, y entre personas de la misma edad diferir en años.
Se estima de dos formas principales:
- con «relojes epigenéticos»: un análisis de las marcas químicas del ADN;
- con un conjunto de indicadores habituales (presión arterial, colesterol, glucosa en sangre, pulso, estatura y peso) que fórmulas especiales resumen en una sola cifra.
¿Cómo calcular la edad biológica por su cuenta?
Con exactitud, de ninguna manera. Los tests cuestan cientos de dólares, su fiabilidad aún está en duda y no forman parte de la práctica médica habitual (Cleveland Clinic). Pero hay una forma más honesta y gratuita: fijarse en los hábitos que, según la investigación, aceleran o frenan el envejecimiento.
Justo esa autoevaluación hemos reunido en el PDF de este artículo: 24 afirmaciones, un recuento de puntos y las tres áreas donde tiene más margen.