Alimentación de viaje: cómo no descontrolar la rutina en vacaciones o en un viaje de trabajo

La alimentación de viaje casi siempre se descontrola: aeropuertos, tentempiés sobre la marcha y una cocina desconocida. Le contamos cómo comer en ruta para volver a casa sin pesadez de estómago ni bajones de energía.
La alimentación de viaje cambia casi inevitablemente: otros husos horarios, comida a la que no está acostumbrado, la tentación de probarlo todo a la vez o, al contrario, comida rápida entre vuelos. Mantener del todo los hábitos de casa no será posible, pero unas cuantas reglas sencillas ayudan a evitar la pesadez de estómago, los altibajos de energía y las molestias digestivas en ruta.
¿Qué comida llevar para el camino?
Lo mejor son tentempiés compactos que no se estropeen y no provoquen picos bruscos de azúcar. Con ellos no tendrá que comer lo primero que encuentre en el quiosco de la puerta de embarque.
- Frutos secos y fruta deshidratada sin azúcar añadido: fuente de energía y grasas saludables.
- Galletas integrales o barritas sin mucho azúcar.
- Frutas que aguantan bien el viaje: manzanas, plátanos, mandarinas.
- Una botella reutilizable que pueda llenar después del control de seguridad del aeropuerto.
Más ideas en el artículo «Tentempiés para tener energía».
¿Cómo comer durante un vuelo largo?
Guíese por los horarios de comida habituales del lugar de destino, no por el huso horario de salida. Así se adaptará antes a la nueva hora; más en el artículo «Jet lag: cómo adaptarse más rápido».
En el transporte es fácil comer de más por aburrimiento o, al contrario, olvidarse de comer a tiempo. Elija platos ligeros y no abuse de lo salado ni de lo dulce.
¿Cuánta agua beber de viaje?
Beba poco y a menudo durante todo el trayecto, sin esperar a tener mucha sed. El aire seco del avión y el estrés del vuelo aumentan la deshidratación y, con ella, el cansancio y el dolor de cabeza.
Hay referencias generales sobre el agua en Mayo Clinic y en el artículo «Cuánta agua hay que beber». Cómo cuidarse más en un vuelo largo, en «Vuelos largos».
¿Cómo comer en un viaje de trabajo si no hay tiempo?
En un viaje de trabajo ayuda un principio sencillo: al menos una comida tranquila al día y un tentempié «por si acaso» en el bolso.
- Desayune en el hotel eligiendo proteína, verduras y alimentos integrales.
- En la cafetería, pida platos con proteína y verduras en lugar de bollería sobre la marcha.
- No se salte la cena, para no acabar comiendo mucho a altas horas de la noche.
Alimentación en vacaciones: ¿cómo probar cosas nuevas sin que el cuerpo lo resienta?
La cocina local es parte del placer de viajar y no hay por qué renunciar a ella. Pero un cambio brusco de dieta a veces se nota en forma de molestias digestivas, sobre todo en climas cálidos; más sobre cómo adaptarse, en el artículo «Adaptación al clima cálido».
- Pruebe los platos nuevos poco a poco, no todos el primer día.
- Vigile la calidad del agua y del hielo: los CDC publican consejos de seguridad sobre comida y agua.
- No se olvide de la fibra de verduras y frutas, aunque la dieta sea distinta.
Antes de un viaje largo conviene revisar las recomendaciones generales para viajeros, por ejemplo las del NHS.
¿Cómo no comer de más en el bufé de las vacaciones?
Ayuda un orden sencillo: primero verduras y proteína, luego lo demás, y una pequeña pausa antes de repetir. La saciedad llega con retraso, así que comer despacio evita la pesadez.
- Use un plato pequeño y no lo llene «hasta arriba».
- No llegue a la mesa con mucha hambre.
- Pruebe los platos nuevos en porciones pequeñas.
Así probará más platos sin sentirse pesado toda la noche.
¿Cómo volver a la rutina después del viaje?
En casa, muchas personas usan el sistema X₂O de LifeWave, que filtra el agua del grifo y la infunde con luz; según la compañía, apoya la hidratación y el bienestar. Consulte su disponibilidad en su país con su consultor. Y para la energía y la ligereza después de días intensos de viaje, algunas personas eligen Cellergize Duo, bebidas de mañana y de noche con vitaminas, minerales y aminoácidos. Son complementos alimenticios: en caso de embarazo, lactancia, toma de medicamentos o enfermedades, consulte con su médico.