Alimentación de viaje: cómo no descontrolar la rutina en vacaciones o en un viaje de trabajo

Nuestra nutricionista ·

Snacks saludables y agua en una bolsa de viaje en el aeropuerto

Aeropuertos, snacks a la carrera y cocinas desconocidas: los viajes casi siempre alteran la alimentación habitual. Contamos cómo comer bien de viaje para volver a casa sin pesadez de estómago ni falta de energía.

De viaje, la rutina de alimentación casi inevitablemente cambia: otros husos horarios, comida poco habitual, la tentación de probarlo todo a la vez o, al contrario, snacks de comida rápida entre vuelos. No es posible mantener del todo los hábitos de casa, pero unas cuantas reglas sencillas ayudan a evitar la pesadez de estómago, los altibajos de energía y los problemas digestivos durante el viaje.

Qué llevarse de viaje

  • Frutos secos y fruta deshidratada sin azúcar añadido: una fuente compacta de energía y grasas saludables.
  • Galletas integrales o barritas sin demasiado azúcar.
  • Fruta que aguanta bien el viaje: manzanas, plátanos, mandarinas.
  • Una botella de agua que se pueda rellenar tras pasar el control del aeropuerto.

Estos snacks evitan tener que comprar lo primero que haya en el quiosco de la puerta de embarque y ayudan a aguantar hasta la siguiente comida normal sin pasar hambre de golpe.

Cómo alimentarte durante un vuelo largo o un trayecto largo

En el transporte es fácil comer de más por aburrimiento o, al contrario, olvidarse de comer a tiempo. Guíate por los horarios de comida habituales en el destino, no por el huso horario de salida; esto además ayuda a adaptarte más rápido al cambio de huso horario, como se explica en el artículo «Jet lag: cómo adaptarse más rápido». No olvides el agua: el aire seco del avión y el estrés del vuelo aumentan la deshidratación y, con ella, el cansancio y el dolor de cabeza.

Alimentación en vacaciones: cómo probar cosas nuevas sin perjudicar el bienestar

Probar una cocina nueva es parte del placer del viaje, y no conviene renunciar a ello. Pero un cambio brusco de dieta a veces se traduce en molestias digestivas, especialmente en climas cálidos; sobre cómo adaptarse a ellos, más información en el artículo «Adaptación al clima cálido». Un equilibrio razonable es probar lo nuevo poco a poco, prestar atención a la calidad del agua y no olvidar la fibra de verduras y frutas, aunque la dieta habitual sea distinta.

De viaje, muchas personas llevan consigo el sistema X2O para obtener agua de buena calidad tanto de viaje como en casa, y para mantener la energía y la ligereza tras un vuelo largo o un día intenso, las bebidas Cellergize con electrolitos y aminoácidos para la mañana y la noche.

Preguntas y respuestas

¿Qué comida llevarse de viaje?
Van bien los frutos secos, la fruta deshidratada sin azúcar, las galletas integrales y la fruta que no se aplasta, como la manzana o el plátano. Son snacks que no se estropean y aportan energía sin picos bruscos de azúcar.
¿Cómo no comer en exceso en el bufé del hotel?
Empieza por las verduras y la proteína, come despacio y haz una pausa antes de repetir: la sensación de saciedad llega con un retraso de 15–20 minutos. No te sientes a la mesa con hambre acumulada «por si acaso».
¿Por qué de viaje apetece beber más agua?
En el avión el aire es muy seco, y el cambio de clima y de huso horario aumenta aún más la necesidad de líquidos. La deshidratación durante el viaje es una causa frecuente de cansancio y dolor de cabeza tras el vuelo.

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